📖✨ Evangelio de Hoy 🙏🌟
Evangelio de Hoy
La Palabra de Dios que ilumina nuestro caminar
Cada día, el Evangelio nos ofrece una oportunidad para encontrarnos con Jesús y renovar nuestra fe. Hoy, la Palabra de Dios nos invita a detenernos, a silenciar el ruido del mundo y abrir nuestro corazón para escuchar la voz del Buen Pastor.
Un mensaje personal
Cuando leemos el Evangelio con atención y oración, descubrimos que no es un texto lejano, sino una carta de amor dirigida a nosotros. Jesús quiere consolar al cansado, animar al que duda, y llamar de nuevo al que se ha alejado. En cada palabra suya encontramos sentido, verdad y dirección.
Hoy, tal vez el Señor te está llamando a perdonar, a confiar más en Él, o a dar un paso de fe que has estado postergando. Sea cual sea el mensaje que resuene en tu corazón, escúchalo con humildad y actúa con decisión.
Vivir el Evangelio en lo cotidiano
La lectura del Evangelio no termina cuando cerramos la Biblia o la app. Al contrario, comienza allí el verdadero desafío: vivir lo que hemos escuchado. Cada día es una oportunidad para encarnar el amor de Cristo en nuestros gestos, palabras y decisiones.
Compartir una sonrisa, escuchar con paciencia, ayudar al necesitado o simplemente orar por alguien, son maneras concretas de hacer que el Evangelio se haga carne en el mundo de hoy.
Una invitación diaria
Que el Evangelio de hoy no pase desapercibido. Que podamos recibirlo como el regalo que es: una luz en medio de la oscuridad, una brújula en medio de la confusión, y sobre todo, una presencia viva que camina con nosotros.
Hoy, el Señor te habla. ¿Estás dispuesto a escuchar y seguirlo?
Hoy es un día perfecto para dejarse iluminar por Su Palabra. ¡Que el Evangelio de hoy sea una bendición para ti y para todos aquellos que lo escuchan con un corazón abierto! ✝️✨📖
Calendario Litúrgico
Hoy: Memoria de Santa Águeda, virgen y mártir
Memoria
Lecturas y Evangelio de hoy
Primera lectura :
1 Reyes 2, 1-4. 10-12
Aclamación antes del Evangelio:
Marcos 1, 15
Evangelio:
Marcos 6, 7-13
Color litúrgico: Rojo
Evangelio del 5 de febrero de 2026: Memoria de Santa Águeda, virgen y mártir
Primera lectura
1 Reyes 2, 1-4. 10-12
En aquel tiempo, sintiendo que se acercaba el día de su muerte, David le hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: "Yo ya me voy por el camino de todos los mortales. Ten valor y sé todo un hombre. Cumple los mandamientos del Señor, tu Dios; camina por sus sendas y observa sus preceptos, órdenes, decretos e instrucciones, tal como están escritos en la ley de Moisés. Si haces esto, tendrás éxito en todas tus empresas y el Señor cumplirá la promesa que me hizo al decirme: 'Si tus hijos me son fieles a mí, el Señor, y cumplen sinceramente mi voluntad con todo su corazón y con toda su alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel' ".
Cuando el rey David murió, lo sepultaron en la llamada ciudad de David. Reinó sobre Israel durante cuarenta años: siete en Hebrón, y treinta y tres en Jerusalén. Su hijo Salomón lo sucedió en el trono y su reino se consolidó.
Aclamación antes del Evangelio
Marcos 1, 15
R. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios ya está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
R. Aleluya.
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.
Y les dijo: "Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos".
Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.
Reflexión
Que el mundo, por la predicación de la Iglesia, escuchando pueda creer, creyendo pueda esperar, y esperando pueda amar (San Agustín)
Hemos de revivir en nosotros el sentimiento apremiante de Pablo, que exclamaba: ‘¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!’ (1Cor 9,16). Esta pasión suscitará en la Iglesia una nueva acción misionera, que no podrá ser delegada a unos pocos “especialistas”, sino que acabará por implicar la responsabilidad de todos los miembros del Pueblo de Dios (San Juan Pablo II)
El deber de los cristianos de tomar parte en la vida de la Iglesia los impulsa a actuar como testigos del Evangelio y de las obligaciones que de ello se derivan. Este testimonio es trasmisión de la fe en palabras y obras (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.472)
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