Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino

Evangelio del Domingo de hoy

Evangelio del Domingo de hoy – Lectura, Boa Nova e Reflexión de Domingo

 

El Evangelio del Domingo ocupa un lugar central en la vida de la comunidad cristiana. Cada domingo, la Iglesia se reúne para celebrar el Día del Señor, y el momento culminante de esta celebración es la proclamación de la Palabra de Dios, especialmente del Evangelio, donde escuchamos directamente la voz viva de Jesús que nos habla al corazón. La liturgia dominical no es solo una tradición, sino un encuentro real con Cristo resucitado, que sigue guiando a su Iglesia a través de su Palabra y su Cuerpo entregado en la Eucaristía.

 

Liturgia dominical

 

La Liturgia dominical es la celebración más importante de la semana para los católicos. Es el día en que recordamos la resurrección del Señor y renovamos nuestra fe en comunidad. El Evangelio del domingo es el centro de la Liturgia de la Palabra, y prepara nuestros corazones para recibir a Cristo en la Comunión. Cada lectura dominical está cuidadosamente seleccionada dentro del ciclo litúrgico, que nos permite recorrer los principales momentos de la vida, enseñanzas y milagros de Jesús.

 

Jesús, maestro y guía

 

A través del Evangelio dominical, Jesús se presenta como Maestro, Buen Pastor y Salvador. Sus palabras no solo fueron pronunciadas hace siglos, sino que siguen siendo actuales y eficaces. Él nos enseña a vivir con misericordia, justicia y verdad.

 

La homilía como puente

 

La Homilía es el momento en el que el sacerdote, inspirado por el Espíritu Santo, explica el mensaje del Evangelio y lo aplica a nuestra vida cristiana. Es un puente entre la Palabra de Dios y la vida concreta de los fieles.

 

La Palabra de Dios que transforma

 

El Evangelio del Domingo no es solo para escuchar, sino para vivir. Cada pasaje es una llamada a la conversión, a la confianza en Dios y al amor al prójimo. Si abrimos el corazón, la Palabra de Dios tiene el poder de transformar nuestras vidas y renovar nuestra esperanza.

 

Calendario litúrgico de Domingo

Domingo: V Domingo Ordinario

Lecturas y Evangelio de hoy

Primera lectura : Isaías 58, 7-10
Salmo Responsorial: Salmo 111, 4-5. 6-7. 8a y 9
Segunda lectura: 1 Corintios 2, 1-5
Aclamación antes del Evangelio: Juan 8, 12b
Evangelio: Mateo 5, 13-16

Color litúrgico: Verde

domingo, 8 de febrero de 2026: Lectura & Salmo Responsorial & Evangelio & Reflexión

Primera lectura

Isaías 58, 7-10

Esto dice el Señor:
"Comparte tu pan con el hambriento,
abre tu casa al pobre sin techo,
viste al desnudo
y no des la espalda a tu propio hermano.

Entonces surgirá tu luz como la aurora
y cicatrizarán de prisa tus heridas;
te abrirá camino la justicia
y la gloria del Señor cerrará tu marcha.

Entonces clamarás al Señor y él te responderá;
lo llamarás y él te dirá: 'Aquí estoy'.

Cuando renuncies a oprimir a los demás
y destierres de ti el gesto amenazador
y la palabra ofensiva;
cuando compartas tu pan con el hambriento
y sacies la necesidad humillado,
brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía''.
 

Salmo Responsorial

Salmo 111, 4-5. 6-7. 8a y 9

R. (4a) El justo brilla como una luz en las tinieblas.
Quien es justo, clemente y compasivo.
como una luz en las tinieblas brilla.
Quienes, compadecidos, prestan
y llevan su negocio honradamente
jamás se desvairán. 
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.
El justo no vacilará;
vivirá su recuerdo para siempre.
No temerá malas noticias,
porque en el Señor vive confiadamente. 
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.
Firme está y sin temor s corazón.
Al pobre da limosna, 
obra siempre conforme a la justicia; 
su frente se alzará llena de gloria. 
R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.

 

Segunda lectura

1 Corintios 2, 1-5

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.
 

Aclamación antes del Evangelio

Juan 8, 12b

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
R. Aleluya.
 

Evangelio

Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos''.


 

Reflexión

  • De nuevo se refiere al mundo, al orbe entero; luz que hay que entenderla en sentido espiritual. Con estas palabras, insiste el Señor en la perfección de vida que han de llevar sus discípulos (San Juan Crisóstomo)

  • Vosotros, que habéis acogido en vuestro corazón el mensaje salvador de Cristo, sois, pues, sal de la tierra porque habéis de contribuir a evitar que la vida del hombre se deteriore o que se corrompa persiguiendo los falsos valores (San Juan Pablo II)

  • La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del Evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos (…) (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.044)

  • Santo del día

    Versículo del Día

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