Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino

Santo del día - Descubra o Santo Celebrado Hoje

Santo del Día

 

El Santo del Día es una joya espiritual que la Iglesia nos presenta diariamente para que, al mirar la vida de quienes han seguido a Cristo con fidelidad, encontremos inspiración, consuelo y dirección. Los santos no fueron perfectos desde el inicio, pero sí vivieron con amor y entrega el Evangelio en su tiempo, en su cultura y en su realidad concreta. Conocer al santo o santa que conmemoramos cada día nos ayuda a vivir nuestra fe con mayor profundidad y compromiso, reconociendo que la santidad es un llamado para todos, no solo para unos pocos.

 

Vida de los santos

 

La vida de los santos nos muestra que es posible seguir a Jesús en medio de las dificultades. Algunos fueron mártires, otros misioneros, otros personas sencillas que vivieron el Evangelio con radicalidad en lo cotidiano. Sus historias están llenas de fe, oración, caridad y confianza total en Dios.

 

Ejemplo de santidad para hoy

 

El ejemplo de santidad no es algo del pasado. Cada santo del día sigue hablando al corazón de la Iglesia y de los fieles. Su vida nos invita a la conversión, a la perseverancia y a vivir con alegría nuestra vocación cristiana. Son faros que iluminan nuestro caminar.

 

Iglesia católica y testimonio cristiano

 

La Iglesia católica reconoce a los santos como modelos de testimonio cristiano. Al canonizarlos, nos los propone como intercesores y compañeros en el camino de la fe. Celebrar su memoria fortalece nuestra identidad como Iglesia peregrina que camina hacia la santidad.

 

Calendario litúrgico y oración

 

El Calendario litúrgico incluye cada día la memoria de un santo, muchas veces asociada a fechas de su nacimiento al cielo. Conocer al Santo del Día nos introduce también en una experiencia de oración, en la que pedimos su intercesión por nuestras necesidades personales, familiares y comunitarias.

 

S. José, Esposo de la B. V. María, patrón de la Iglesia Universal

Un hombre justo

Lo primero que nos dice el Evangelio de Mateo sobre José es que es un hombre justo.  Ante el inexplicable embarazo de María, su prometida, no piensa en su propio orgullo o en su dignidad herida: piensa en salvarla de la maldad de la gente y de la lapidación a la que podía ser condenada. Como no quiere repudiarla públicamente, planea despedirla en secreto. Pero pronto, en medio de esa comprensible angustia, de ese gran sufrimiento, el amor de Dios llega para consolarlo: un ángel le habla y le inspira la elección más justa, que es la de no tener miedo: “No temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús” (Mt 1,20).

Un hombre obediente

Un ángel acompaña a José en los momentos más difíciles de su vida. Su actitud ante las palabras del mensajero celeste es siempre de confiada obediencia: toma a María como su esposa; y cuando el ángel, después del nacimiento de Jesús, regresa para advertirle del peligro de la persecución de Herodes, escapa con su familia durante la noche a Egipto, un país extranjero, donde debe comenzar todo de nuevo y buscar un trabajo -en el capítulo 13 de Mateo, se nos habla de su oficio como artesano, cuando los habitantes de Nazaret se preguntaban sobre Jesús: ¿No es éste el hijo del carpintero?-.

Cuando el ángel regresa de nuevo y le avisa de la muerte de Herodes, aconsejándole que regrese a Israel, José conduce a María y Jesús a Galilea, a Nazaret, siempre obediente al mensajero del Señor.

Padre putativo

Sin duda alguna, José ama a Jesús con toda la ternura que un padre tiene por su propio hijo: hace todo lo posible por proteger y educar este misterioso niño, obediente y sabio, que le ha sido confiado.  

Educar a Jesús: la inmensa desproporción de decir al Hijo de Dios lo que es justo y lo que no lo es. Debió ser humanamente difícil, después de buscarlo tres días con angustia, cuando Jesús, sin advertir a sus padres, se quedó en el templo discutiendo con los doctores de la ley, escuchar a ese niño de doce años que le decía: “¿No sabían que tengo que ocuparme de las cosas de mi Padre?”. Tal vez es el mismo sentimiento de pérdida que todo padre siente cuando se da cuenta de que sus hijos no le pertenecen, sino que su destino está en las manos de Dios.

Protector de los moribundos

José no aparece en ninguno de los cuatro Evangelios durante la vida pública de Jesús, ni en el Calvario, ni en el momento de la Resurrección. Se deduce que murió antes de que Jesús iniciara su predicación. Según la tradición, José habría muerto teniendo a su lado a María y a Jesús, y por esta razón se le invoca como protector de los moribundos, ya que todos deseamos dejar esta tierra teniendo a nuestro lado a Jesús y a su Madre.

 

 

Calendario Litúrgico de hoy

Hoy: Viernes de la IV semana de Cuaresma

Lecturas y Evangelio de hoy

Primera lectura : Sabiduría 2, 1. 12-22
Salmo Responsorial: Salmo 33, 17-18. 19-10. 21 y 23
Aclamación antes del Evangelio: Mateo 4, 4
Evangelio: Juan 7, 1-2. 10. 25-30

Color litúrgico: Purple

Reflexión

  • Muchas veces, buscar a Jesús es un bien porque es la misma cosa que buscar la Palabra, la verdad y la sabiduría. Mientras guardamos la semilla de la verdad depositada en nuestra alma, y los mandamientos, la Palabra no se alejará de nosotros (Orígenes)

  • La libertad no es poder hacer siempre lo que se quiere: esto nos vuelve cerrados, distantes y nos impide ser amigos abiertos y sinceros. La libertad es el don de poder elegir el bien: esto es libertad (Francisco)

  • Como los profetas anteriores a Él, Jesús profesó el más profundo respeto al Templo de Jerusalén. Fue presentado en él por José y María cuarenta días después de su nacimiento. A la edad de doce años, decidió quedarse en el Templo para recordar a sus padres que se debía a los asuntos de su Padre. Durante su vida oculta, subió allí todos los años al menos con ocasión de la Pascua; su ministerio público estuvo jalonado por sus peregrinaciones a Jerusalén con motivo de las grandes fiestas judías (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 583)

    📖 Evangelio de hoy
    🙏 Hora Nona
    📅 Calendario Litúrgico